ciencia

Registro de intensidad de los Sismos

Posted on agosto 16, 2007. Filed under: ciencia, cultura, lima, peru |

(de http://es.wikipedia.org)

 – LA ESCALA DE MERCALLI Es una escala de 12 puntos desarrollada para evaluar la intensidad de los terremotos a través de los daños causados a distintas estructuras. Debe su nombre al físico y geólogo italiano Giuseppe Mercalli (21 de mayo de 1850 – 19 de marzo de 1914). (Modificada en 1931 por Harry O. Wood y Frank Neuman) Se trata de una escala subjetiva de intensidad, porque evalúa la percepción humana del sismo, y se expresa en números romanos para diferenciarla de la Escala de Richter (escala de magnitud).

Los niveles bajos de la escala están asociados por la forma en que las personas sienten el temblor, mientras que los grados más altos se relacionan con el daño estructural observado.

Grado Descripción
I. Muy débil No se advierte sino por unas pocas personas y en condiciones de perceptibilidad especialmente favorables.
II. Débil Se percibe sólo por algunas personas en reposo, particularmente aquellas que se encuentran ubicadas en los pisos superiores de los edificios.
III. Leve Se percibe en los interiores de los edificios y casas.
IV. Moderado Los objetos colgantes oscilan visiblemente. La sensación percibida es semejante a la que produciría el paso de un vehículo pesado. Los automóviles detenidos se mecen.
V. Bastante fuerte La mayoría de las personas lo percibe aún en el exterior. Los líquidos oscilan dentro de sus recipientes y pueden llegar a derramarse. Los péndulos de los relojes alteran su ritmo o se detienen. Es posible estimar la dirección principal del movimiento sísmico.
VI. Fuerte Lo perciben todas las personas. Se siente inseguridad para caminar. Se quiebran los vidrios de las ventanas, la vajilla y los objetos frágiles. Los muebles se desplazan o se vuelcan. Se hace visible el movimiento de los árboles, o bien, se les oye crujir.
VII. Muy fuerte Los objetos colgantes se estremecen. Se experimenta dificultad para mantenerse en pie. Se producen daños de consideración en estructuras de albañilería mal construidas o mal proyectadas. Se dañan los muebles. Caen trozos de mampostería, ladrillos, parapetos, cornisas y diversos elementos arquitectónicos. Se producen ondas en los lagos.
VIII. Destructivo Se hace difícil e inseguro el manejo de vehículos. Se producen daños de consideración y aún el derrumbe parcial en estructuras de albañilería bien construidas. Se quiebran las ramas de los árboles. Se producen cambios en las corrientes de agua y en la temperatura de vertientes y pozos.
IX. Ruinoso Pánico generalizado. Todos los edificios sufren grandes daños. Las casas sin cimentación se desplazan. Se quiebran algunas canalizaciones subterráneas, la tierra se fisura.
X. Desastroso Se destruye gran parte de las estructuras de albañilería de toda especie. El agua de canales, ríos y lagos sale proyectada a las riberas.
XI. Muy desastroso Muy pocas estructuras de albañilería quedan en pie. Los rieles de las vías férreas quedan fuertemente deformados. Las cañerías subterráneas quedan totalmente fuera de servicio.
XII. Catastrófico El daño es casi total. Se desplazan grandes masas de roca. Los objetos saltan al aire. Los niveles y perspectivas quedan distorsionados.

LA ESCALA DE RITCHER

La escala sismológica de Richter es una escala logarítmica nombrada así en honor de Charles Richter (1900-1985), sismólogo nacido en Hamilton, Ohio, Estados Unidos. Richter desarrolló su escala en la década de 1930. Calculó que la magnitud de un terremoto o sismo puede ser medida mediante la fórmula:

formula

donde A es la amplitud en mm y t el tiempo en s, en la cual se asigna una magnitud arbitraria pero constante a terremotos que liberan la misma cantidad de energía. El uso del logaritmo en la escala es para reflejar la gran cantidad de energía que se desprende en un terremoto. El logaritmo incorporado a la escala hace que los valores asignados a cada nivel aumenten de forma exponencial, es decir con un multiplicador, y no de forma lineal.

La mayor liberación de energía que ha podido ser medida ha sido durante el Gran Terremoto ocurrido en la ciudad de Valdivia, el 22 de mayo de 1960, el cual alcanzó los 9,5 grados en la escala de Richter. A continuación se muestra una tabla de las magnitudes de la escala y un comparativo con energía liberada.

Magnitud
Richter
Equivalencia de
la energía TNT*
Referencias
-1,5 1 g Rotura de una roca en una mesa de laboratorio
1,0 170 g Pequeña explosión en un sitio de construcción
1,5 910 g Bomba convencional de la II Guerra Mundial
2,0 6 kg Explosión de un tanque de gas
2,5 29 kg Bombardeo a la ciudad de Londres
3,0 181 kg Explosión de una planta de gas
3,5 455 kg Explosión de una mina
4,0 6 t Bomba atómica de baja potencia
4,5 32 t Tornado promedio
5,0 199 t Terremoto de Albolote, Granada (España), 1956
5,5 500 t Terremoto de Little Skull Mountain, Nevada (Estados Unidos),1992
6,0 1.270 t Terremoto de Double Spring Flat, Nevada (Estados Unidos), 1994
6,5 31.550 t Terremoto de Northridge, California (Estados Unidos), 1994
7,0 199.000 t Terremoto de Hyogo-Ken Nanbu, Japón, 1995
7,5 1.000.000 t Terremoto de Landers, California, 1992
8,0 6.270.000 t Terremoto de San Francisco, California, 1906
8,5 31,55 millones de t Terremoto de Anchorage, Alaska, 1964
9,0 200 millones de t Terremoto de Valdivia, Chile, 1960
10,0 6.300 millones de t Falla de tipo San Andrés
12,0 1 billón de t Fractura de la Tierra por el centro
Cantidad de energía solar recibida diariamente en la Tierra

*El trinitrotolueno (TNT) o 2,4,6-trinitrometilbenceno (notación de la IUPAC: Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) es un hidrocarburo aromático cristalino de color amarillo pálido que se funde a 81 °C. Es un compuesto químico explosivo y parte de varias mezclas explosivas, por ejemplo el amatol que se obtiene mezclando TNT con nitrato de amonio. Se prepara por la nitración de tolueno (C6H5CH3), tiene fórmula química C6H2(NO2)3CH3.

En su forma refinada, el trinitrotolueno es bastante estable y, a diferencia de la nitroglicerina, es relativamente insensible a la fricción, golpes o agitación. Esto significa que debe hacerse explotar con un detonador. No reacciona con metales ni absorbe agua, por lo que es muy estable para almacenarlo por períodos de tiempo largos, a diferencia de la dinamita. Pero reacciona con álcalis fácilmente, formándose compuestos inestables que son muy sensibles al calor y al impacto.

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¿Quien inventó el Teléfono?

Posted on abril 18, 2007. Filed under: ciencia, Sabías Qué |

En el 2002, un siglo y 26 años después de que Alexander Graham Bell patentara el teléfono en Estados Unidos, el Congreso de ese país, ante irrefutables pruebas y el incansable reclamo del congresista italo-norteamericano Vito Fossella, tuvo que reconocer —11 de junio del 2002— a Antonio Meucci, inmigrante italiano, la paternidad absoluta del invento, considerado hoy como el instrumento de telecomunicación de mayor difusión en todo el mundo.

En Italia se celebra por estos días el primer aniversario de la reivindicación del florentino Meucci, quien murió en 1896, dejando tras sí una triste historia: con mucho dinero, fraudes y la astucia de sus abogados, la rica compañía Bell —hoy ATT— logró comprar a la justicia norteamericana, que retrasó año tras año el proceso judicial emprendido por Meucci y permitió que Graham, para decepción del pueblo norteamericano, se agenciara la patente del teléfono.

Según se recoge en Wikipedia, la denominada enciclopedia libre, los italianos venían defendiendo desde siempre que el inventor había sido su compatriota, al que dedicaron muchos años atrás, junto a Garibaldi, un museo que ahora puede “visitarse” en la red: http://www.garibaldimeuccimuseum.org/. El mundo poco les creía, por aquello de que los grandes inventos tienen muchas patrias. Ahí está el ejemplo de la radio, cuya invención fue reclamada a lo largo de la historia por austriacos, húngaros, alemanes, rusos e italianos.

LOS DÍAS CUBANOS DE MEUCCI

Pocos conocen que el verdadero inventor del teléfono vivió 15 años en La Habana, en una época en que comenzó a gestar su genial invento. Así lo documenta el libro “Los días cubanos de Antonio Meucci y el nacimiento de la telefonía”, selección de textos de José Altshuler y Roberto Díaz Martín, quienes siguieron en Cuba las huellas del italiano.

Al terminar sus estudios en la Academia de Bellas Artes, Meucci se ganó la vida como empleado aduanero, hasta que fue contratado por el Teatro de la Pérgola como tramoyista. Su fama de creador de las más variadas máquinas usadas en el escenario lo trajo, junto con su esposa, al teatro Tacón de La Habana, sitio donde desarrolló su pasión por los inventos, el primero de ellos un nuevo método para galvanizar los metales.

A su paso por la Pérgola, Meucci había construido un primer teléfono acústico, una especie de tubo con el cual comunicar desde el escenario hasta 18 metros más alto, y en Cuba descubrió que era posible la transmisión de la voz por vía eléctrica. Un día, mientras trataba la enfermedad de un amigo con choques eléctricos, un método terapéutico que popularizó en La Habana, dejó a este en una habitación y se fue a ultimar detalles en otra. Su amigo le habló y él oyó lo que le decía a través de los cables de cobre que unían las dos habitaciones.

Meucci se dio cuenta de su potencial y pasó la década siguiente perfeccionando el invento. En 1850, en busca de mercado, se trasladó a Nueva York, donde realizó su experimento más sistemático: la artrosis deformante de su esposa, que le impedía moverse, le hizo crear una conexión fija entre su laboratorio, en el sótano, y la habitación de ella en el segundo piso de la casa.

Cuentan sus biógrafos que el escaso conocimiento del inglés y la absoluta falta de fondos le impidieron hacer valer su invención. En el verano de 1871 un peligroso accidente —la explosión del vapor Westfield, en el que regresaba a Nueva York— lo obligaron a alejarse del trabajo y a vivir de la ayuda de sus amigos… Ese fin de año (con los 20 dólares de una colecta) se presentó en la Oficina de Patentes, donde logró depositar una inscripción preliminar del “teletrófono”, que requería ser renovado anualmente. Renovó la prepatente en 1872 y 1873. Pero no tuvo dinero, 10 dólares, para hacerlo en 1874.

Todavía sorprende la imagen que el museo italiano guarda de su invento, porque es el diseño básico de los primeros teléfonos comerciales. Con él, en 1860, organizó demostraciones prácticas para atraer inversionistas. Por ejemplo, logró que la voz de un cantante se oyera con claridad transmitida a través del aparato. Los periódicos italianos de Nueva York describieron el hecho, pero la trampa de Bell, amparado en las cortes, ya estaba en marcha. Se dice que Edward Grant, entonces vicepresidente de la poderosa empresa de telegrafía Western Union, se negó a asistir a la demostración que le haría el italiano de su “telégrafo parlante”. En 1874 Meucci pidió a los ejecutivos de la Western que le devolvieran el material, pero le dijeron que se había perdido. Dos años después, ante el asombro de los que conocían a Meucci, Alexander Graham Bell patentó el teléfono.

Diez años después (1886) se celebró el juicio Meucci vs. Bell. Hasta el Secretario de Estado mostró públicamente que existían pruebas suficientes para atribuir la prioridad al primero y Thomas Alva Edison envió una carta al juez posicionándose a favor de Meucci. Pero en la corte ganó el dinero de Bell y los prejuicios del sistema contra los inmigrantes. Un siglo y 26 años después, sin tiempo para disfrutarlo, Antonio Meucci ha sido reivindicado, pero las causas de su injusto despojo han cambiado poco.

Nota: Aunque el invento del telefono fue un proceso a través de varios años, para fines practicos se considera a 1855 cómo el año de su invención. Ese año se considera el de invención del teletrófono de Meucci, primer teléfono practico. El teléfono de Bell fue patentado en 1876.

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