¿El hombre moderno?

Posted on febrero 13, 2007. Filed under: Rayes |

Es asombroso cuanto de nuestro comportamiento actual se mantiene desde la prehistoria.
 
Un estudio Alemán realizado en alrededor de 200 personas muestra que los hombres y las mujeres sienten celos por motivos diferentes. Mientras que las mujeres se ponen celosas cuando creen que su pareja esta desarrollando sentimientos hacia otra persona, el hombre se pone celoso cuando cree que le está siendo infiel.

Los científicos explican esta diferencia en nuestros antepasados prehistóricos. “A la mujer le eran casi indiferentes las infidelidades del hombre. Sin embargo, si éste dejaba de lado la inclinación hacia su compañera y el cuidado por los hijos, en la prehistoria humana eso podía conllevar la muerte de la mujer y de su hijo” mientras que en el caso del hombre “para el hombre fue de una enorme importancia evolutiva si su compañera le era fiel o no, pues “no podía estar seguro de que los niños eran de él. Temía que pudiera haber invertido energía en una descendencia que no era la suya”

¿Cuanto de nuestro comportamiento actual tiene bases en nuestros antepasados? Estoy seguro de que mucho más del que creemos. Otro ejemplo, aunque esta vez no tengo un estudio que lo respalde (salvo las cientos de veces que lo he experimentado en carne propia) es el tema de las compras. Mientras que los hombres tendemos a ir a buscar lo que necesitamos y luego salir del centro comercial, las mujeres gustan de pasear y revisar las diferentes tiendas, recogiendo tremendas cantidades de información, que luego comparten.

En la prehistoria, los hombres salían de la cueva o campamento, muchas veces caminaban grandes distancias para encontrar alguna manada de animales. Una vez encontrada la manada, seleccionaban a la victima, le daban caza y si tenían éxito, regresaban a la cueva con la presa, que era compartida con todos.

Mientras tanto, las mujeres se dedicaban a recolectar frutos, hierbas, madera insectos y pequeños animales, labor que realizaban en los alrededores de la cueva. En sus cabezas iban almacenando información como la ubicación de determinadas plantas, el estado de sus frutos, la fecha de la probable cosecha, etc.

Si se imagina las rutas recorridas por hombres y mujeres, verán que mientras que las de los hombres son grandes rectas, las e las mujeres parecen más un plato de fideos. Estoy seguro de que si tuviera registro de estas rutas cavernarias y se compararan con los recorridos que seguimos hombres y mujeres en el centro comercial (¡por separado por supuesto!) el parecido nos dejaría asombrados. ¡¡Y nosotros que nos creíamos modernos!!

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